Instalación en ‘duros exposición en solitario de 2008′

Dublín

Madera, escayola, tela, proyección de vídeo y objetos reciclados.

210 x 108 x 246 cm - (alto x ancho x espesor)

La idea de esta instalación se inició con una conversación que tuve con mi madre acerca de la creación del hombre y de sus creencias en Adán y Eva. Comencé primero en imaginarme a Adán y Eva en el árbol de la ciencia y que Adán había disparado a Eva. Un escenario imposible, pero me imaginaba la gente y los objetos acumulándose a través del tiempo. Objetos al azar, en un lugar al azar y en un momento al azar. Un árbol, una habitación de hotel, una ventana abierta como la contraportada de una novela de ficción pulp que nunca será resuelta.

La ventana abierta y las cortinas moviéndose simbolizan el desprendimiento de un espíritu. Hay vieja costumbre en el oeste de Irlanda, y es que cuando alguien muere en una sala se abre una ventana para permitir que el espíritu pueda marchar. El árbol representa el monumento cíclico de la vida y la muerte y la figura de tiza representa la inmediata pérdida física que se siente cunado alguien amado fallece.